jueves, 21 de diciembre de 2017

Caja de cerrillos, de Verónica Fajardo

CAJA DE CERILLOS

La buscamos en los corredores de su mano izquierda
por la mañana bajo el sofá
mi hermano pide que le encienda un cigarrillo
a cambio me inventa un nuevo nombre

Recojo un fósforo del armario
mi hermano se asoma por las grietas de mi falda
moldea en mis pechos castillos de ceniza

A veces la llenamos de arena
las hormigas trazan un laberinto
nos recostamos
a esperar que alguien salga

A Benjamín le gusta cuando la hago sonar
dice que llueven luciérnagas
se quita el sombrero
y jugamos a cazarlas

Por la noche la escondemos de los grillos
que se posan frente a la estufa
ni mi hermano ni yo
recordamos
en qué lugar está.

VERÓNICA FAJARDO

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Dos milagros, de José Martí

DOS MILAGROS

Iba un niño travieso
Cazando mariposas;
Las cazaba el bribón, les daba un beso,
Y después las soltaba entre las rosas.

Por tierra en un estero,
Estaba un sicomoro;
Le da un rayo de sol, y del madero
Muerto, sale volando un ave de oro.

JOSÉ MARTÍ

martes, 19 de diciembre de 2017

Un poema de Eliot

Oh oscuro, oscuro, oscuro. Todos ellos caen en lo oscuro,
los espacios vacíos interestelares, el vacío dentro del vacío,
los capitanes, banqueros, eminentes hombres de letras,
los generosos mecenas del arte, los estadistas y los gobernantes,
distinguidos funcionarios, presidentes de muchos comités,
magnates industriales e insignificantes contratistas, todos caen en lo oscuro,
y oscuro el Sol y la Luna, y el Almanaque de Gotha
y la gaceta de la Bolsa, el Directorio de los Directivos,
y frío el sentido y ausente el motivo de la acción.
Y todos vamos con ellos, hacia el funeral silencioso,
el funeral de nadie, porque no hay nadie a quien enterrar.
Yo dije a mi alma, está tranquila, y deja que lo oscuro te invada,
que será la oscuridad de Dios. Como en un teatro
las luces se apagan, porque se va a cambiar la escena,
con un vacío retumbar de alas, con un movimiento de oscuridad en oscuridad,
y sabemos que las colinas y los árboles, el panorama distante
y la atrevida e imponente fachada están siendo retiradas-
O, cuando un vagón subterráneo, en el metro, se para demasiado tiempo entre dos estaciones,
y la conversación se anima y lentamente se apaga en el silencio,
y ves cómo ahonda detrás de cada cara el vacío mental,
quedando sólo el terror creciente de no pensar en nada;
o cuando, bajo el influjo del éter, la mente está consciente, pero consciente de nada-
Yo dije a mi alma, está tranquila, y espera sin esperanza,
porque la esperanza sería esperanza de la cosa equivocada; espera sin amor,
porque el amor sería amor de la cosa equivocada; aún queda la fe,
pero la fe y el amor y la esperanza se encuentran todos en la espera.
Espera sin razón, porque no estás listo para la razón:
Así la oscuridad será la luz, y la quietud el baile.
Susurro de arroyos, y relámpago de invierno.
El tomillo silvestre oculto, y la fresa silvestre,
las risas en el jardín, éxtasis que resuena,
no perdidas, pero necesitadas, apuntando a la agonía
de la muerte y el nacimiento.
Dices que estoy repitiendo
algo que ya he dicho antes. Lo diré otra vez,
¿lo diré otra vez? Para llegar allí,
para llegar donde tú estás, para volver de donde no estás,
debes ir por un camino en el que no haya éxtasis.
Para llegar a lo que no sabes
debes ir por un camino que es el camino de la ignorancia.
Para poseer lo que no posees
debes ir por el camino de la desposesión.
Para llegar a lo que no eres
debes ir a través del camino en que no estás.
Y lo que no sabes es la única cosa que sabes,
y lo que posees es lo que no posees,
y en donde estás es donde no estás.

T. S. Eliot

lunes, 18 de diciembre de 2017

Señales del cuerpo (I), de Maram al-Masri

SEÑAL I

así nos encontramos
cara a cara...
pecho con pecho
vientre con vientre
nos estrechamos
hasta confundirnos
envolviéndonos dilatándonos...
nos enroscamos
nos apartamos nos atraemos...
nos empujamos nos apretamos

sudamos

temblando

hasta dar a luz

MARAM AL-MASRI

viernes, 15 de diciembre de 2017

Vida de un poema, de Luis Rogelio Nogueras

VIDA DE UN POEMA

El poema nace
mira con ojos asombrados e inocentes su primera
mañana en el mundo
–aún no sabe que lo que le acontece
aconteció ya muchas veces–

El poema balbucea una palabra pura
descubre los objetos cercanos y distantes
toca su propio rostro
sonríe
–aún no sabe que lo que le acontece
aconteció ya muchas veces–

El poema crece
rompe sus juguetes
da unos pasos
cae
vuelve a levantarse
–oye decir que lo que le acontece
aconteció ya muchas veces–

El poema sale a la calle
tiene su amor imposible
su pedazo de dicha y un rencor
–comienza a sospechar que lo que le acontece
aconteció ya muchas veces–

El poema se hace adulto
derriba ídolos de barro
gana amigos y enemigos
se casa fecunda un vientre
–tiene ya casi la certeza de que lo que le acontece
aconteció ya muchas veces–

El poema madura
aprende a comportarse en la mesa
perfila su estilo
suple pasión con experiencia
aprende a hacer posibles los amores imposibles
–está absolutamente seguro de que lo que le acontece
aconteció ya muchas veces–

El poema envejece
mira con paternal ternura
a los jóvenes poemas inexpertos
les envidia en secreto su fuego y desaliño
–no les dice que todo lo que les acontece
aconteció ya muchas veces–

El poema agoniza
mira con ojos tristes y culpables su última
noche en el mundo
–no lo consuela saber
que también su muerte es simple repetición–

LUIS ROGELIO NOGUERAS

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Un poema de Luis Miguel Cruz

ESTUDIOS SOBRE LA LUZ

IX

Tú no estás tocada por la luz
tú eres la luz
tus venas son de luz
tus palabras son de luz
tus ojos son la luz
que mira las cosas
y las descubre

Voy a arreglar el mundo
para que tú lo veas

LUIS MIGUEL CRUZ

martes, 12 de diciembre de 2017

El amor, de Eduardo Galeano

EL AMOR

En la selva amazónica, la primera mujer y el primer hombre se miraron
con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas.
-¿Te han cortado?- preguntó el hombre.
-No -dijo ella-. Siempre he sido así.
Él la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga
abierta. Y dijo:
-No comas yuca, ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar.
Yo te curaré. Échate en la hamaca y descansa.
Ella obedeció. Con paciencia tragó los menjunjes de hierbas y se dejó
aplicar las pomadas y los ungüentos. Tenía que apretar los dientes
para no reírse, cuando él le decía: -no te preocupes.
El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas
y tendida en una hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la
boca.
Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba
saltos de euforia y gritaba: -¡lo encontré!, ¡lo encontré!
Acababa de ver al mono curando a la mona en la copa de un árbol.
-Es así -dijo el hombre, aproximándose a la mujer.
Cuando terminó el largo abrazo, un aroma espeso, de flores y frutas,
invadió el aire. De los cuerpos, que yacían juntos, se desprendían
vapores y fulgores jamás vistos, y era tanta su hermosura que se
morían de vergüenza los soles y los dioses.

EDUARDO GALEANO

martes, 5 de diciembre de 2017

Hallazgo de la vida, de Vallejo

HALLAZGO DE LA VIDA

¡Señores! Hoy es la primera vez que me doy cuenta de la presencia de la vida. ¡Señores! Ruego a ustedes dejarme libre un momento, para saborear esta emoción formidable, espontánea y reciente de la vida, que hoy, por la primera vez, me extasía y me hace dichoso hasta las lágrimas.

Mi gozo viene de lo inédito de mi emoción. Mi exultación viene de que antes no sentí la presencia de la vida. No la he sentido nunca. Miente quien diga que la he sentido. Miente y su mentira me hiere a tal punto que me haría desgraciado. Mi gozo viene de mi fe en este hallazgo personal de la vida, y nadie puede ir contra esta fe. Al que fuera, se le caería la lengua, se le caerían los huesos y correría el peligro de recoger otros, ajenos, para mantenerse de pie ante mis ojos.

Nunca, sino ahora, ha habido vida. Nunca, sino ahora, han pasado gentes. Nunca, sino ahora, ha habido casas y avenidas, aire y horizonte. Si viniese ahora mi amigo Peyriet, le diría que yo no le conozco y que debemos empezar de nuevo. ¿Cuándo, en efecto, le he conocido a mi amigo Peyriet? Hoy sería la primera vez que nos conocemos. Le diría que se vaya y regrese y entre a verme, como si no me conociera, es decir, por la primera vez.

Ahora yo no conozco a nadie ni nada. Me advierto en un país extraño, en el que todo cobra relieve de nacimiento, luz de epifanía inmarcesible. No, señor. No hable usted a ese caballero. Usted no lo conoce y le sorprendería tan inopinada parla. No ponga usted el pie sobre esa piedrecilla: quién sabe no es piedra y vaya usted a dar en el vacío. Sea usted precavido, puesto que estamos en un mundo
absolutamente inconocido.

¡Cuán poco tiempo he vivido! Mi nacimiento es tan reciente, que no hay unidad de medida para contar mi edad. ¡Si acabo de nacer! ¡Si aún no he vivido todavía! Señores: soy tan pequeñito, que el día apenas cabe en mí!

Nunca, sino ahora, oí el estruendo de los carros, que cargan piedras para una gran construcción del boulevard Haussmann. Nunca, sino ahora avancé paralelamente a la primavera, diciéndola: «Si la muerte hubiera sido otra...». Nunca, sino ahora, vi la luz áurea del sol sobre las cúpulas de Sacre-Coeur. Nunca, sino ahora, se me acercó un niño y me miró hondamente con su boca. Nunca, sino ahora, supe que existía una puerta, otra puerta y el canto cordial de las distancias.

¡Dejadme! La vida me ha dado ahora en toda mi muerte.

CÉSAR VALLEJO

lunes, 4 de diciembre de 2017

Canto III, de Ezra Pound

CANTO III
(fragmento)

Yo me sentaba en las gradas de la Dogana
Porque las góndolas costaban mucho aquel año,
Y no estaban "esas niñas", sólo había una cara
Y el Buccentoro veinte yardas allá, aullando "Stretti",
Y los rayos de la iluminación cruzados, aquel año, en el Morosini
Y pavos reales en casa de Koré, o pudo haber habido.
............Dioses flotan en el aire azur,
Brillantes dioses y Toscanos, de vuelta antes que el rocío se derramara.
Luz: y la primera luz aun antes que cayera ningún rocío.
Paniscos, y salidas del roble, dríadas,
Y del manzano, mélidas,
Por todo el bosque, y las hojas están llenas de voces,
Suspirantes, y las nubes se doblan sobre el lago,
Y hay dioses sobre ellas,
Y en el agua, las bañistas de blancura almendrada,
El agua plata vidrea los erectos pezones,
............Como Poggio los observara,
Venas verdes en el turquesa,
O las gradas grises llevan hacia arriba bajo los cedros.

EZRA POUND

viernes, 1 de diciembre de 2017

Una idea de libertad, de Antonio Orihuela

UNA IDEA DE LIBERTAD

Cuando más cogido por los huevos me tienen,
busco la ventana por donde se ve más lejos
y me quedo allí
con la nariz aplastada
esperando siempre
unos pájaros
que nadie ha visto
que sé existen,
pero que no vienen.

ANTONIO ORIHUELA

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Descentralizaciones, de Laura Casielles

DESCENTRALIZACIONES

No hacemos esto por ninguna cosa.
No tenemos hoja de ruta.
Si se fían de nosotros, deberán creer
que nadie lo hizo antes.
Simplemente,
arrancamos
paréntesis de tiempo para vivir en ellos
como quien arranca hojas que crecieran de nuevo al instante.
Los pasamos así,
en la ternura,
y a la hora de volver
intentamos ser fuertes.
No vamos a ninguna parte.
No pedimos nada.
No nos puede salir ni bien ni mal.

LAURA CASIELLES

martes, 28 de noviembre de 2017

Después, de Czeslaw Milosz

DESPUÉS

Convicciones, creencias, opiniones,
certezas, principios,
reglas y hábitos me han abandonado.
Desperté desnudo en el borde de una civilización
que me pareció cómica e incomprensible.
Los salones abovedados de la academia postjesuítica
donde había tomado mis clases
no estarían contentos conmigo.
Aunque conservo algunas oraciones en latín.
El río fluye a través de un bosque de roble y pino.
Estoy de pie con el pasto hasta la cintura,
Respirando en el aroma salvaje de flores amarillas.
Arriba, nubes blancas. Como es normal en mi región,
una abundancia de nubes blancas.

CZESLAW MILOSZ

lunes, 27 de noviembre de 2017

El último caso del inspector, de Wichy

EL ÚLTIMO CASO DEL INSPECTOR

El lugar del crimen
no es aún el lugar del crimen:
es sólo un cuarto en penumbras
donde dos sombras desnudas se besan.

El asesino
no es aún el asesino:
es sólo un hombre cansado
que va llegando a su casa un día antes de lo previsto,
después de un largo viaje.

La víctima
no es aún la víctima:
es sólo una mujer ardiendo
en otros brazos.

El testigo de excepción
no es aún el testigo de excepción:
es sólo un inspector osado
que goza de la mujer del prójimo
sobre el lecho del prójimo.

El arma del crimen
no es aún el arma del crimen:
es sólo una lámpara de bronce apagada,
tranquila, inocente
sobre una mesa de caoba.

LUIS ROGELIO NOGUERAS

viernes, 24 de noviembre de 2017

Horario de oficina, de Luis Rogelio Nogueras

HORARIO DE OFICINA

Con sólo alzarte la falda
correrte un poco las bragas
separar las piernas
sobre el buró
junto a la máquina de escribir
harías poesía
pero claro que no debes comentarlo
con tus amigas
mucho menos con tu esposo
difícilmente entenderían
que se trata
de un asunto literario.

LUIS ROGELIO NOGUERAS

miércoles, 22 de noviembre de 2017

El pabellón del vacío, de José Lezama Lima

EL PABELLÓN DEL VACÍO

Voy con el tornillo
preguntando en la pared,
un sonido sin color
un color tapado con un manto.
Pero vacilo y momentáneamente
ciego, apenas puedo sentirme.
De pronto, recuerdo,
con las uñas voy abriendo
el tokonoma en la pared.
Necesito un pequeño vacío,
allí me voy reduciendo
para reaparecer de nuevo,
palparme y poner la frente en su lugar.
Un pequeño vacío en la pared.

Estoy en un café
multiplicador del hastío,
el insistente daiquirí
vuelve como una cara inservible
para morir, para la primavera.
Recorro con las manos
la solapa que me parece fría.
No espero a nadie
e insisto en que alguien tiene que llegar.
De pronto, con la uña
trazo un pequeño hueco en la mesa.
Ya tengo el tokonoma, el vacío,
la compañía insuperable,
la conversación en una esquina de Alejandría.
Estoy con él en una ronda
de patinadores por el Prado.
Era un niño que respiraba
todo el rocío tenaz del cielo,
ya con el vacío, como un gato
que nos rodea todo el cuerpo,
con un silencio lleno de luces.

Tener cerca de lo que nos rodea
y cerca de nuestro cuerpo,
la idea fija de que nuestra alma
y su envoltura caben
en un pequeño vacío en la pared
o en un papel de seda raspado con la uña.
Me voy reduciendo,
soy un punto que desaparece y vuelve
y quepo entero en el tokonoma.
Me hago invisible
y en el reverso recobro mi cuerpo
nadando en una playa,
rodeado de bachilleres con estandartes de nieve,
de matemáticos y de jugadores de pelota
describiendo un helado de mamey.
El vacío es más pequeño que un naipe
y puede ser grande como el cielo,
pero lo podemos hacer con nuestra uña
en el borde de una taza de café
o en el cielo que cae por nuestro hombro.

El principio se une con el tokonoma,
en el vacío se puede esconder un canguro
sin perder su saltante júbilo.
La aparición de una cueva
es misteriosa y va desenrollando su terrible.
Esconderse allí es temblar,
los cuernos de los cazadores resuenan
en el bosque congelado.
Pero el vacío es calmoso,
lo podemos atraer con un hilo
e inaugurarlo en la insignificancia.
Araño en la pared con la uña,
la cal va cayendo
como si fuese un pedazo de la concha
de la tortuga celeste.
¿La aridez en el vacío
es el primer y último camino?
Me duermo, en el tokonoma
evaporo el otro que sigue caminando.

JOSÉ LEZAMA LIMA

martes, 21 de noviembre de 2017

Dama de la noche (8)

Allegro

El eco de tu voz
entre las sábanas
palpita en cada pared,
en la ventana,
en el rayo de luz
que el gato de la esquina
se bebe de un sorbo.

E.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Dama de la noche (7)

Despedida

Y qué decir de tus manos
que caen sobre el ocaso como una sombra más,
que se doblan al compás de las gaviotas
en el horizonte,
que llevan en el alma una racha de viento,
un sonido de viento enjaulado
que solloza.

E.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Dama de la noche (6)

Cascabeles

En el silencio,
tu nombre suena como
cascabeles.

Brisa del mar,
murmullo de cangrejos,
gaviotas frente al sol
y otra vez cascabeles.

Risas y
cascabeles,
tu nombre en la distancia,
susurro de la luna
y otra vez cascabeles.

Desconocida voz
y otra vez
el silencio.

E.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Dama de la noche (5)

Tus ojos sin ti

Entre mi mano y yo
va cabalgando la luna,
la luna velada de tus ojos
que me mira sin ver
y me taladra por dentro.

Ocasos infinitos
se suceden
entre tu mano y tú,
entre tus ojos profundos
y esta hora que no pasa.

Voy a abrir las ventanas
para que entre el aire
de la noche, amor.

No dejes de mirarme.

E.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Dama de la noche (4)

Mirándote a los ojos

La magia está en el instante que se prepara
para otro instante improbable.
La magia es esta soledad
que ahogará tu presencia,
tu cuerpo trascendente y tibio
que ahora quisiera me cubra hasta la asfixia.

Yo, que he esperado tanto,
siento esta agonía como una herida vieja,
como una ansiedad trasnochada
entre tu cuerpo y el mío,
como una alegría frágil.
Y este esperar es parte de mi magia.
Latido hincado en la lujuria de una piel
sudorosa y regalada,
que se burla de mí porque existe tu cuerpo:
selva negra donde se ocultará esta piel errante,
hasta que sobre mí florezca otra piel nueva
por donde pueda transpirar
el sueño.

E.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Dama de la noche (3)

Adagio

Miro mis manos pasar
bajo la suave luz de la luna
acurrucada en tu cuerpo desnudo,
tendido a la distancia de un beso,
volador insaciable y sin embargo ahora
quieto como un niño.

Busco el borde de la luz cuando se mueve
tu mano en círculo sobre la almohada.
Como una mariposa en la ventana,
como un gato que
ronronea.

Se atraganta de luz mi mano entre tus manos
y escupe este poema a la noche.

E.

martes, 14 de noviembre de 2017

Dama de la noche (2)

Reencuentro

Tú y yo:
el mismo misterio,
la misma expresión de asombro,
el mismo dolor a cuestas.

Tú y yo:
la misma sucesión de entreactos,
el mismo despertar y el mismo ensueño,
la misma alegría interior.

Tú y yo:
el mismo aliento,
la misma llama en los ojos,
el mismo paso en la noche.

Tú y yo:
palpando a cada instante el infinito
y cada instante dejándolo ir.

Tú y yo:
dos que pasamos por una calle cualquiera
y sentimos la misma sensación inexplicable
cuando la misma luna nos besa.

E.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Dama de la noche (1)

Encantamiento

En la noche invento poemas para ti,
desconocida de mis manos y
de mis ojos y
de mis sueños.
En la noche de tus sueños
yo invento un poema invisible,
que cubra tus manos y tus ojos.
Para que no me veas,
para que no me pintes en tus sueños.
Y no sea yo, sino la noche oscura
donde tú duermes plácidamente.

E.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Fui al río..., de Juanele


Fui al río, y lo sentía
cerca de mí, enfrente de mí.
Las ramas tenían voces
que no llegaban hasta mí.
La corriente decía
cosas que no entendía.
Me angustiaba casi.
Quería comprenderlo,
sentir qué decía el cielo vago y pálido en él
con sus primeras sílabas alargadas,
pero no podía.
Regresaba
-¿Era yo el que regresaba?-
en la angustia vaga
de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.
De pronto sentí el río en mí,
corría en mí
con sus orillas trémulas de señas,
con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
¡Me atravesaba un río, me atravesaba un río!

JUAN LAURENTINO ORTIZ

martes, 7 de noviembre de 2017

Danza de nadie, de Hugo Mujica


Sopla el viento

y mece silencios sobre los sueños
del mundo;

una gasa blanca vuela sobre
los techados,
flamea mientras cae,
anuncia mientras calla.

Danza de nadie y de todos
la deriva que aletea.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Del objeto cualquiera, Eliseo Diego

Un ciego de nacimiento tropezó, por casualidad, con cierto objeto que llegó a ser su única posesión sobre la tierra. No pudo nunca saber qué cosa fuese, pero le bastaba que sus dedos lo tocasen en un punto y, a partir de este principio, recorriesen el maravilloso nacer de las formas unas de otras en sucesivos regalos de increíble gracia. Pero en realidad no le bastaba, porque la parte que sabía no era más que la sed de lo perdido, y comprendiendo que jamás llegaría a poseerlo enteramente, lo regaló a un sordo, amigo suyo de la infancia, que lo visitó por casualidad una tarde.
-¡Qué hermosas muchachas!-, vociferó el sordo.
-¿Qué muchachas?-, gritó el ciego. -¡Ésas!-, aulló el sordo, señalando el objeto. Al fin comprendió que no se entenderían nunca de aquel modo y le puso al ciego el objeto entre las manos. El ciego repasó el peso familiar de las formas. -¡Ah, sí, las muchachas!-, murmuró. Y se las regaló al sordo.
El sordo se las llevó a la casa. Eran tres muchachas, cogidas de las manos. Gráciles e infinitas respondíanse las líneas de los cabellos, los brazos y los mantos. Eran de marfil casi transparente. Vetas de lumbre atravesábanla por dentro. El sordo, cuyos ojos eran de águila, sorprendió en el pedestal un resorte. Al apretarlo comenzaron a danzar las doncellas. Pero luego el sordo comprendió que jamás llegaría a poseerlas enteramente, y regaló las tres danzantes a un amigo que vino a visitarlo.
-¡Qué hermosa música!-, dijo el hombre, señalando a las doncellas. -¿Cómo?-, dijo el sordo. -¡La música de la danza!-, explicó el hombre. -Sí -dijo el sordo-, música entendí, pero no sabía que hubiese.- Y regaló al hombre las tres danzantes.
El hombre se las llevó a la casa. Era la música como el soplar del viento en las cañas: agonizaba y nacía de sí misma, y su figura eran las tres danzantes. Maravillado, el hombre contemplaba la perfecta unidad de la figura, la música y la danza. Pero luego comprendió que jamás llegaría a poseerlas enteramente y las regaló a un sabio que vino a visitarlo.
-¡Las Tres Gracias!-, exclamó el sabio. -¿Sabe usted lo que tiene? ¡Son las Tres Gracias que hizo Balduino para la hija del Duque de Borgoña!- El hombre comprendió que aquéllos eran los nombres del misterioso apartamento que había en los rostros de las danzantes. -Usted piensa en ellas-, confirmó, señalándolas. Y el sabio se llevó las Tres Gracias a su casa.
Allí, encerrado en su gabinete, las hacía danzar y les pensaba en alta voz los nombres verdaderos, las secretas relaciones de sus cuerpos en la danza y de la danza y los sonidos, el mágico nacimiento de sus cuerpos, hijos de la divinidad y el amor del artesano. Pero a poco murió el sabio, llevándose la angustiosa sensación de que jamás, por mucho que viviese, las poseería enteramente.
Su ignorante familia vendió las Tres Gracias a un anticuario, no menos ignorante, que las abandonó en el escaparate de los juguetes. Allí las vio un niño, cierta noche. Con la nariz pegada al vidrio se estuvo largo tiempo, amargo porque jamás las tendría. Así había de ser, porque, a poco de marcharse el niño a su casa, un incendio devoró la tienda, y, en la tienda, las Gracias.
Esa noche el niño las sonó al dormirse. Y fueron suyas, enteras, eternas.

domingo, 29 de octubre de 2017

La aurora de Nueva York, de Lorca

LA AURORA DE NUEVA YORK

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible:
a veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

FEDERICO GARCÍA LORCA

miércoles, 25 de octubre de 2017

El poema que no escribí, de Raymond Carver


EL POEMA QUE NO ESCRIBÍ

Aquí está el poema que iba a escribir
antes, pero que dejé
porque te levantabas.
Estaba pensando otra vez
en aquella primera mañana en Zúrich.
Nos levantamos antes del amanecer.
Durante un instante no sabíamos dónde estábamos.
Salimos al balcón que daba
al río y a la parte vieja de la ciudad.
Allí estábamos, sin más, callados.
Desnudos. Viendo cómo se aclaraba el cielo.
Tan conmovidos y tan felices. Como si
nos hubieran colocado allí
justo en aquel momento.

RAYMOND CARVER

viernes, 20 de octubre de 2017

Cuadración

E L
U N

E R A
U N O
D O S

E R A N
U N O S
D O S +
T R E S

E R A S E
Ú N I C O
D O S D E
T R E C E
L A D O S

E R A M O S
Ú N I C O S
D U L C E S
T R E C E S
L A D O S A
C U A D R O

E.

jueves, 19 de octubre de 2017

El frutero

T E N G O A N Ó N
C H I R I M O Y A
M A N G O P I Ñ A
T A M A R I N D O
P A P A Y A M A N
D A R I N A M A N
Z A N A M E L Ó N
C A I M I T O M A
M O N C I L L O S

E.


miércoles, 18 de octubre de 2017

Lluvia

L L U E V E
L L L E V E
L L L L V E
L L L L L E
L L L L L L
L L L L L L

E.

lunes, 16 de octubre de 2017

La mirada

C A B A L L O S
A L G A L O P E
M A R S A L T A
R I N A B U E N
A U G U R I O A
L A O R I L L A
D E L N U E V O
A L F A B E T O

E.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Línea 3

V I L L A V E R D E A L T O -
S A N C R I S T O B A L V I -
L L A V E R D E B A J O C R U
C E C I U D A D D E L O S Á N
G E L E S S A N F E R M I N -
O R C A S U R H O S P I T A L
1 2 D E O C T U B R E - A L -
M E N D R A L E S L E G A Z -
P I D E L I C I A S A L O S
D E L A F R O N T E R A E M -
B A J A D O R E S A V A P I
E S S O L C A L L A O P L A -
Z A D E E S P A Ñ A - V E N -
T U R A R O D R Í G U E Z A R
G Ü E L L E S M O N C L O A .

E.

martes, 10 de octubre de 2017

lunes, 9 de octubre de 2017

Verbos comunes

L U N I F I C A R
L A G U N E C E R
M E G A V I V I R
T R I H U E V A R
A G U I L E C E R
D E S S U F R I R
H U M I F I C A R
T R A S T E N E R
P O L I D E C I R

E.

sábado, 7 de octubre de 2017

Espiral áurea

            H A S T A L O S
            C I E L O S Y A
            D E A L A B A S
            T R O S U B E N
            F A B R I C A N
            V U E L O S E N
            O B E L I S C O
            L O S S E R E S
                                         
                                         
                                          D E L A I R E D E A L A S
                                          D E A L A B A S T R O L A
                                          
M I R A D A P E R D I D A
   S U B E N             Y                E N L O S C I E L O S S U
   L O S S E               S U            B E N P O R D E N T R O Y
   R E S D E               B E            P O R F U E R A D E L A I 
   L A I R E                              R E C O N O J O S C I E N 
   S U B E N           L O S              V E C E S A B I E R T O S
                       D E L              E N S I M I S M A D O S Y
                       A L A              A B S O R B I D O S P O R
                                          S U P R O P I O V U E L O
                                          L O S S E R E S S I N H O
                                          G A R D E L O S A I R E S

E.

viernes, 6 de octubre de 2017

Ensayo sobre el vacío

S I G N I F I C A D O
S I G N I F I C A T I
V O Y C O N I N S I G
N I F I C A N C I A A
S I G N A D A A S U S
V A R I O S S I G N I
F I C A N T E S S I N
S I G N I F I C A D O
A L G U N O Q U E N O
S E A S I G N O M Á S
S I G N O S O B R E Ø

E.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Desde el Cosmos

E L P L A N E T A
Z U L U N P R E 
C I O S O P U N -
T I T O D E L U Z
P E R D I D O E N
E L V A S T O I N
F I N I T O O R -
G U L L O D E L O
S H O M B R E S .

E.

martes, 3 de octubre de 2017

Cataluña

D I V I S I Ó N
E S C I S I Ó N
E L E C C I Ó N
C O M A N D O S
B A N D E R Í N
C O R N E T Í N
D E S A L O J O
A T I Z A D O R

E.

lunes, 2 de octubre de 2017

Haiku

E L Á L A M O
T E M B L Ó N
E N L O M Á S
H O N D O D E
L B O S Q U E
Y N O T E M E
A L O T O Ñ O

E.

domingo, 1 de octubre de 2017

sábado, 30 de septiembre de 2017

La rumba

          S O N
          C O N
T A L     R O N
M A L              V E R
S A L              S E R
                   D A R

E.

viernes, 29 de septiembre de 2017

jueves, 28 de septiembre de 2017

Descanso de la muerte

A N C L A L A
B A R C A L A
P A R C A L A
C A S T A Ñ A
A L A N A D A
A C A B A D A
L A A Ñ A D A

E.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Poema piramidal

A

M I
T Ú

S O L
L U Z
S O N

A L B A
C A L A
A N D A
A L M A

V O C A L
D U L C E
Á L A M O
A L A D O
P O E M A

M Í N I M O
A D A G I O
U N G I D O
L Á U R E O
C Á L I D O
Á L G I D O

C A C U M E N
B U F A N T E
A C E R A D A
A C E Q U I A
O B L I C U O
O C E L O T E
A C E C H A R

A B R A Z A D O
E M P E Ñ A D O
I N D O M A D O
O R O N D A D O
U L T I M A D O
A B A R C A D O
E N H O T A D O
I N H I E S T O

M A N A N T I A L
N A T I V I D A D
M E T E O R I T O
N E C E S I D A D
M I M E T I S M O
N I H I L I S M O
M O N O T O N Í A
N O V I E M B R E
M U T I L A D O R

E.

martes, 26 de septiembre de 2017

El muro

H U E C O S E N L A P A
R E D   P O R T O D A S
P A R T E S       H U E
C O S     E N       L A
D E S E S P E R A N Z A
H U E C O S   E N L O S
S U E Ñ O S   E N   L A
A N G U S T I A     E N
U N A   L Á G R I M A Y
E N U N A S O N R I S A
P O R         E L L O S
B R O T A E L P O E M A

E.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Fracraso

F R A C R A S A R
S A R F R A C R A
C R A S A R F R A
F R A C R A C R A
S A R S A R F R A
C R A F R A S A R
F R A C R A F R A
S A R S A R S A R
C R A C R A C R A

E.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Objetos personales

L A C A J A
L A C A M A
L A C A N A
L A C A Ñ A
L A C A R A
L A C A S A

             E L P A N
             E L M A R
             E L S O L
             E L D A R
             L A L U Z

E.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Poema encorsetado

C O M P R I M I D O S
E N E L E S P A C I O
L O S P O E M A S S E
R E T U E R C E N D E
R I S A C O M O U N A
C O M E T A S I N R A
B O O U N M A R T Í N
P E S C A D O R S I N
P E S C A D O O U N A
D U L C E J I R A F A
S I N S U S G A F A S

E.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Dados del paraíso

            D A D O
            E D É N
            D U D A
            A D Á N

   T O D O
   N A D A
   D E D O
   D A D O

E.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Whitmaniano

V E N A M I C A S A
U N D Í A Y U N A -
N O C H E Y T E E N
S E Ñ A R É E L O -
R I G E N D E T O -
D O S L O S P O E -
M A S Y N O M I R A
R Á S M Á S P O R -
L O S O J O S D E -
L O S M U E R T O S

E.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Necrópolis

M O R T A J A
S O B R E L A
P A J A D E L
O J O B A J O
L A R A M A +
A L T A U N A
C E R R A J A

E.

martes, 19 de septiembre de 2017

lunes, 18 de septiembre de 2017

Mi marioneta


A Gloria Fuertes

Yo tengo una marioneta
que vive en una camioneta.
Le falta una oreja,
y cuando el timón maneja,
su mirada se despeja.

Los cordeles se le enredan
cuando la cogen y la dejan.
Su sombrerito de paja
cuando llueve se le cala
y la deja empapada.

Todos los días juego con ella
y los sábados le doy de comer paella.

Cuando salgo del colegio
la llevo a tomar el sol y a oler jazmín
y después, la meto a dormir.

Yo tengo una camioneta
que vive en una marioneta.
¡Yo tengo un lío en la cabeza!

Elías Pentón Tenorio

miércoles, 13 de septiembre de 2017

A mal tiempo, buena cara

Foto: Lázaro Echemendía

Manolo sacó el dominó
que le había regalado la gallega.

-Esto es una mierda, Manolo,
sólo llega al doble seis.

-Qué más da una mierda que otra, compadre.
Además, el otro se lo llevó el mar.

-Bueno, la verdad que la caja es linda, Manolo,
como tu gallega.
Si estuviera ahora aquí, se volvería loca.

-Para algo tenía que servir el huracán.
Necesitaba un descanso de esa jeva, brother.

-A otro perro con ese hueso, Manolo.
En cuanto arreglen los teléfonos,
estás pega'o al celular otra vez.

-Esa jeva es mi salvoconducto, asere.

-Bueno señores,
¿vamos a ponernos nostálgicos o qué?

-Venga Manolo, ¡dale agua al dominó!


E.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Haikus en familia


El mar sube,
el ano baja.
Ida la caca.

Ida y vuelta,
ano en tinieblas.
El mar revienta.

Ida la mar,
el ano de la tortuga
florece sobre la arena.

Mi tío es un mandón,
pero yo tengo un don.
...termina en anda sal.

Suena el din don.
tío cabrón
sal corriendo.

Tío Francisco
siembra sal en el agua,
don de poetas.

En el manantial
trago el agua
de una botella de piel.

Piel,
camaleón verde,
trago en el manantial.

Tu piel en mi boca
manantial arriba.
Trago de luz.

Baja la lluvia.
Sube el sonido.
Llega el otoño.

E3.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Al otro lado del huracán

Foto: Giusseppe Domínguez

Por esta costa
no pasará el huracán.

Y hasta podría decirse
que es gracias al huracán
que estas barcas de colores reposan
sobre un espejo del cielo.

Vivimos en ese equilibrio
danzante
sobre el filo de la navaja.

Mañana estas barcas
podrían partir
hacia la tempestad.

Y yo
seguiría escribiendo
este poema de amor.

E.

Deseo

Foto: Carmen de la Rosa

Yo también me
sentaría... en este banco a escribir...

y dejaría que, la hierba
cubriera las hojas escritas con sus trazos,

y los insectos
-zumbarán signos de
puntuación-
                                   incómodos:
hasta para el lector de-mis-versos.

No creas que es sólo un deseo:
en realidad
,la poesía
,puede hacer casi cualquier cosa
,que se proponga
.


E.

martes, 29 de agosto de 2017

Un poema de amor


Siempre preguntándote
¿qué hay al otro lado?

Ya cruzaste el puente
y has visto que no hay nada,
el camino acaba allí.

Únicamente están los árboles,
la otra orilla del río.

¡Lo mismo de este lado!
Es todo hermoso en su conjunto.

Ella también está ahora
al otro lado de la cama
y si la estrechas entre tus brazos
formará parte de tu propia desnudez.

No tengas miedo.
Es bueno y hermoso
en su conjunto.

E.

sábado, 26 de agosto de 2017

Amigos


Los amigos se reencuentran,
ríen,
se cuentan chistes,
comparten unas cervezas,
recuperan por unos minutos el sabor
de una tierra lejana,
de un montón de recuerdos
esparcidos
por todo el mundo. Los amigos
atraviesan el tiempo
con un abrazo,
con unas risas que no paran de
sucederse.
No hablan en realidad de sí mismos,
simplemente son seres humanos
que se reencuentran
después de un largo viaje
y ahora
han atravesado el tiempo con sus risas
y han descubierto
que sólo existe
este único instante.
La felicidad es un pez amarillo
que nada en una jarra de cerveza.

E.

martes, 11 de julio de 2017

Terraza


I

Hay tardes en las que uno escucha todo
aunque no haya nada que escuchar.


II

Rodeado de hojas verdes
miro mi cuerpo semidesnudo.

¿Y si yo también fuera verde,
si fuera leve,
si fuera como una de esas hojas
que el viento al pasar
acaricia?


III

La gata viene
y se sienta junto a mi.

Se pone a escuchar
los mil ruidos que llegan hasta la terraza.

Una mancha negra
junto a una mancha blanca.

Un ser vivo que escribe
y un ser vivo que escucha.


IV

Para qué sirven todas estas palabras
-le pregunto al acebo que me mira
desde un extremo de la terraza…

¡Su silencio es demasiado elocuente!


V

¿El silencio?
¿Qué silencio?
¿El ruido del viento en la terraza?
¿El grito del autillo en el anochecer?
¿El sonido del tic-tac del reloj?
¿Los ronroneos de los gatos?
¿El rechinar del lápiz sobre el papel?
¿El murmullo de los pensamientos?
¿El taconeo de las palabras en la mente?



E.

lunes, 26 de junio de 2017

Las palabras son silencios


Una palabra recorre mi boca,
la cubre de saliva y despierta
el recuerdo de otra boca
que a un día de vuelo de paloma
descubre en su propia saliva
esta palabra que mi boca
no puede pronunciar.

E.
(de Memorias del otro lado del mar)

domingo, 25 de junio de 2017

La Loma del Burro


Tomando el camino del parquecito, hay un solar que tiene en el fondo hierba alta. Un lugar muy común, que no aportaría nada a la experiencia del viajero si no fuera por los recuerdos que abriga desde que vio el parque infantil, y que lo lanzan contra el ardor de una montaña imaginada. Cruzando la hierba calurosa en pos del riachuelo, se llega a una sombra maloliente y dulce, con un caminito de piedras que parece un puente de papel. Se llega, contra toda esperanza, muy fácilmente al otro lado y, un poco más allá, el vientre de la loma abre sus bocas artificiales hacia el viajero del mar. Te topas con un brujo negro que no parece verte ni ser visto. Caminas hasta el borde de la visión buscando una subida. La encuentras. Te topas con otro negro que, no sabes bien por qué, se parece tanto al que viste hace poco, pero no, no puede ser el mismo. Subes sin detenerte. Llegas a la soledad prometida, sin marcos ni puertas que desear, sin árboles ni pajaritos, sino solamente tú y la ciudad, abierta frente al cielo como un ojo de agua.

E.

sábado, 24 de junio de 2017

Cacería de versos


Encontraba los versos camino de casa, cuando venía de la Universidad y no pasaba la última guagua. Entonces, tenía que irme a paso ligero por la Avenida de Acosta hasta el Conte y cruzar, por las calles bajas de Lawton, hasta las escalinatas que subían a mi barrio.

Los ojos atravesaban la calle como dos lombrices, dibujando cosas milagrosas donde sólo había salideros de agua, montañas de basura, calles rotas, viejos en la cola de la bodega, viento, framboyanes, gorriones con hambre, niños sucios o lindas mulatas caminando, calle abajo, bajo el sol tropical.

Yo llevaba siempre una libreta a cuadros y me sentaba en cualquier portal vacío a describir los pájaros que se me posaban en la cabeza. Luego, lo arreglaba en casa, y se lo leía, por las noches, a una viejita amiga mía que me escuchaba con paciencia.

La mitad de esos versos no valían para nada, pero eran el descubrimiento de que existía otro mundo más allá del humo de los coches destartalados que saltaban entre los baches, más allá de la basura en las esquinas y las moscas que la rodeaban, más allá del calor y los empujones en las guaguas, más allá de mis propios estudios y de los conflictos familiares sin fin. Un mundo que yo podía crear, desde la nada, con mis palabras, cuantas veces quisiera.

Los mejores versos eran la confirmación de que ese mundo era real, tan real como un sentimiento. Esos los encontraba casi siempre en la Loma del Burro, un sitio al que subía cada domingo y en dónde me llenaba de viento mientras contemplaba, a lo lejos, la Bahía de la Habana.

E.

viernes, 23 de junio de 2017

El vuelo del pájaro


Sólo aquel que tiene algo
puede perderlo.
Sólo aquel que espera algo de la vida
tiene la posibilidad de que la vida lo defraude.
Sólo aquel que quiere ser alguien
se pierde la oportunidad de Ser.

El pájaro vuela
porque en el vuelo se realiza a sí mismo,
pero para poder volar,
no puede estar agarrado a la rama.

¡Qué feliz el pájaro flotando sobre el vacío
cuando ni él mismo advierte
que está como disuelto
en el viento
de la montaña!

E.

El idiota


El idiota es la risa del tiempo. Sube y baja por la acera rota murmurando letanías incomprensibles, que son largos poemas sobre el origen del dolor, escritos en una lengua que los hombres han olvidado.

Le piden que cante y su ronca voz se eleva hasta tocar el cielo. Le piden que baile y ríe con una danza lenta que ensarta miles de corazones en un único hilo de sangre.

Así cada día, después del saludo del sol, buscan sus ojos limpios a aquel que pasará a pedirle una canción o un baile.

Y es eso lo que raya en el tiempo de la calle cuando no está bailando solo en la esquina una melodía grave que le rasga despacio la garganta y que él acompaña, amoroso, con el chasquido inútil de sus dedos.

Entonces habla con Dios.

E.

jueves, 22 de junio de 2017

Mi mayor aventura


Toda la secundaria y el preuniversitario los pasé en un internado. Estudiábamos por la mañana y por la tarde teníamos trabajo en el campo o deporte.

Yo era muy malo para el deporte. Una vez estuve en un equipo de baloncesto y en mi primer partido importante, me puse tan nervioso, que eché la pelota en mi propia canasta. Me sacaron del equipo al día siguiente. Luego me apunté a hacer pesas porque me dijeron que tenía buena espalda. No aguanté una semana. Estuve también en judo y, el primer día, el entrenador me lanzó por los aires para ver si sabía romper caída. Me sacó todo el aire y casi me ahogo. No volví más por allí.

En realidad, nos apuntábamos a deporte para no ir al campo. El campo era un auténtico coñazo. Había que cargar con la guataca, a veces durante una hora de camino, hasta llegar a los campos de la cooperativa que tocara ese día: un sembrado inmenso de patatas, o zanahorias, o remolachas, o naranjas, o lo que fuera; y hacer que trabajabas o trabajar de verdad cuando venía el profe. Era más divertido sembrar o recoger fruta, depende de lo que fuera, pero en general, era un coñazo, sobre todo desyerbar.

La otra opción era fugarse. Yo tenía una pandilla y habíamos descubierto un rincón en un camino aislado por donde no pasaba casi nadie. Al borde del camino, se abría una selva de enredaderas y, allí, teníamos nuestra cueva secreta: un hueco grande entre las madreselvas.

Teníamos un cordel con anzuelo, una lata y un tenedor viejo. A veces nos íbamos a la laguna, cuando no había moros en la costa, y pescábamos jicoteas. Una vez intentamos cocinar una. La machacamos con una piedra, pero no hubo manera de abrir el caparazón de aquel bicho. Luego, la cueva se llenó de humo y fue imposible hacer nada más.

En el verano, nos metíamos en cueros en el arroyo que pasaba por detrás del matorral cuando no había nadie por allí, y nos dejábamos arrastrar entre las piedras. Luego, nos secábamos al sol y nos hacíamos pajas a ver quien se corría antes.

Los guajiros de la zona sabían que éramos unos fugados, pero hacían la vista gorda. Nosotros andábamos por el campo toda la tarde, cogiendo mangos o mamoncillos o fruta bombas o mameyes amarillos o lo que pilláramos por ahí.

Cuando caía la tarde, cogíamos nuestras guatacas y nos incorporábamos al grupo que regresaba. Eran grupos muy grandes y, a veces, los profesores no controlaban quién tenía que estar y quién no.

E.